Revisa la sección: “cuentos”
Los niños, niñas y jóvenes de “La Pedrera” nos echaron sus cuentos durante todo un año. Hoy, tú puedes leerlos aquí, en la sección “cuentos”. Disfrútalos y si quieres, cuéntanos tu cuento.
¡Un cuento para todos y cada uno!

En el marco de la culminación del año escolar 2009-2010, hemos querido realizar una actividad con los niños del aula comunitaria Andrés Bello.
¡Todos los niños haciendo uso de su imaginación e ingenio están creando sus propios cuentos!
Desde la portada hasta la creación de una historia.
Muchos de los niños, utilizaron hechos de su vida cotidiana, como la narración de una carrera de carritos o la descripción de su grupo familiar, algunos otros recordaron sus cuentos favoritos y otros crearon una pequeña historia desde su imaginario, mezclando realidad y ficción.
Generalmente, al iniciar una actividad en particular, llegamos con la expectativa de generar un resultado, planificamos “algo” y esperamos “algo”.
Pero al trabajar con los niños todo es distinto, nos vemos en otro universo, cada actividad puede transformarse en algo totalmente diferente, y es muy enriquecedor, pues sólo hay que dejarse llevar por este proceso creador. Creo que esto es porque el niño no se mide entre las reglas, no es rígido, está mucho más conectado con lo que quiere, lo que le gusta y lleva consigo menos prejuicios.
Me pareció muy interesante compartir este proceso de creación de cada niño, quienes hicieron su propia historia y también quienes rememoraron alguna historia que alguna vez habrían de escuchar, pues cada uno imprimió en su cuento un toquecito personal, sea a través de las letras o a través del dibujo.
Luego de recopilar las historias y portadas de los niños, reuniremos todos los cuentos para digitalizarlos. La idea es que cada niño tenga un libro con su propia creación y la de todos sus compañeros.
Si quieres acompañarnos con esta actividad puedes donar 30BsF. Y te damos uno de estos maravillosos libros.
¡Gracias por tu colaboración!
Carmen
Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas habitan en la casa del mañana
que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos,
pero no busquéis el hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer.
Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos,
como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.
El arquero ve el blanco en la senda del infinito
y os doblega con su poder para que su flecha vaya veloz y lejana.
Dejad, alegremente, que la mano del arquero os doblegue.
Porque, así como él ama la flecha que vuela,
Así ama también el arco, que es estable.
Khalil Gibran.
Por motivo de un inesperado encuentro… (con Brayan de 9años)
“No pasa un día en el que no estemos, un instante, en el paraíso”. Borges (1985)
En mi primer encuentro con Brayan, le pido me escriba su nombre, con dificultad y errores logra escribirlo. Le pido lo escriba en una cartulina y recorte las letras para pegarlas en otra hoja. Le pregunto, no sé porqué, cuál es su palabra favorita, él no parece entenderme (ni yo me entendía). Le explico, con palabras como “amor”, “casa”,” murmullo”, “hoja”. Él como por salir del paso, me dice “moto”, percibo que se refiere al objeto y no a la palabra. Mientras hace su trabajo, yo hojeo una revista en busca de una moto. No hay; Consigo un jeep. Le pregunto desde la retórica:
-“Esto es un jeep ¿y a ti te gusta…?”
Él desde su timidez responde:
-“A mi me gusta ayudar a las personas”
Todo cambió, entre él y yo, él me estaba dando la bófeta más tierna que jamás me habían dado, yo esperaba escuchar: “me gustan las motos” pero no… a él le gusta ayudar a las personas y, por supuesto le pregunte…
-“¿Cómo que ayudar a las personas?”
-“Si, cuando las mujeres han ‘rompido’ fuente, yo las quisiera llevar en mi jeep. Ellas esperan mucho tiempo a un jeepsero para que las lleve al hospital”
Este fue, ese día, mi instante en el paraíso. Pero el paraíso no estaba en lo tierno del momento, estaba en el golpe que Brayan sin querer me había dado y en las posibilidades que con el había generado. Yo preguntaba creyendo saber la respuesta, preguntaba desde mi prejuicio (“es un niño, seguro va decir esto…”). Brayan da un vuelco a nuestra relación, hace un quiebre y me dice en voz baja y al oído: tú no me conoces.
Lo que él quiebra es la información desde la que yo me estaba posicionando. Rompe la categoría “niño” que habita en mí. Cuestiona mis saberes; Haciéndome una invitación maravillosa: Vamos a conocernos ¿si?
De esto se trata, creo, la metodología “uno a uno” de poder exponernos al otro, de estar atentos a esas grietas que se van abriendo en nosotros y que sólo se podrán abrir si nos permitimos sentir al otro, y no al “niño”, sino a Brayan. Desde ahí, desde la sorpresa ante lo que nos pasa, ante ese siempre inesperado encuentro, posibilidades –¡muchas!- de hacer diferente, y ¿por qué no? ¡Mejor!, la experiencia educativa.
Cori
Los voluntarios nos echan sus cuentos: Cori.
José Rodríguez
Iniciando el proyecto…
José quiere ser abogado, por eso quiere aprender a Leer. Él quiere sacar a sus amigos de la cárcel, pues ellos “mataron y violaron, y bueno maestra yo los quiero sacar”. Yo le pregunté “¿Y si hicieron eso porqué los quieres sacar?” respondió: “porque son mis amigos”. Ese chamo, es un chamo noble. Es lo que siento.
José sabe escribir su nombre y apellidos completo. Reconoce el abecedario y aunque no lee corrido, lee. Él quiere leer sobre suicidios, muertes y atracos. Conversando surgió la idea de que contara la historia de sus amigos. Le brillaron los ojos. Ese será nuestro objetivo.
Para alcanzar ese objetivo quiero acercarlo al periódico, leer sucesos y por ejemplo a partir del título que él pueda saber de que se trata el texto; ver que los artículos tienen un principio un desarrollo y un fin. Llevarle leyes o los derechos humanos para que pueda conectarse con el mundo del derecho. Poder con los dibujos y fotos del periódico comenzar a contar una historia, sin necesidad de escribir. Ese chamo tiene un mundo que contar por dentro. Un mundo que le arrebató su edad. José no tiene 13 años.
Finalizando el proyecto…
Ha sido muy fuerte trabajar con José. Hablar con un chico de 13años que te expresa con total naturalidad cuantos muertos ha visto, y cómo los ha visto, nombra todo tipo de armas, haciendo parece este estado de cosas tan normal.
Lo fuerte de esto ha sido, aceptar que José tiene razón, no hay que llorar al hablar de estas cosas, pues hay que vivir y no se puede vivir llorando. José me mostró como se sobrevive. También me habló de paz, pues opina que vive en paz
-“¿cómo que vives en paz?”
-“si maestra, yo vivo en paz, vivo con mi mamá”.
Este diálogo se generó tras leer la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela y un artículo de sucesos. Pues enfocándonos en lo que José quiere ser, en lo que le gusta, creí podía incentivar su interés por la lectura.
Pero metiéndome por esos caminos se me hizo muy difícil trabajar con él, pues no tengo la capacidad para escuchar, sin ser afectada, tantas injusticias. Con su consentimiento pasamos a leer entonces libros como “la calle es libre”. Él leyó algunas partes y otras yo se las iba leyendo. Al final, José que no sabia el nombre del libro, le inventó uno: “Los derechos del niño”.
El trabajo más interesante fue cuando comenzamos a trabajar cómo hacer un cuento, yo le pregunté “¿qué tiene un cuento?”… dijo, entre muchos silencios: “Energía”, “tristeza” y “emoción”. Esto tendrá su cuento, energías definido por José como aquellos momentos donde trabaja y estudia; tristeza cuando matan y violan; Emoción cuando juega pelotica de goma, beisbol o futbol. No hemos escrito el cuento aun, no hemos coincidido en el Aula comunitaria, en las próximas dos sesiones lo creará.
Dejar que José definiera el cuento como quisiera y qué lo hiciera de un modo tan creativo fue una de las experiencias más significativas que he tenido durante el voluntariado, él tiene claro qué es un cuento y tiene claro su cuento. Tiene claro que las violaciones y los asesinatos a pesar de que pueden ser contados de manera fría, son la parte triste de la historia.
Gracias José.
Los voluntarios nos echan sus cuentos:Karin, su experiencia
Esta experiencia fue una travesía de retroalimentación constante entre los chicos y nosotros como sus facilitadores. Cada semana entregamos nuestra disposición y esfuerzos para que cada participante se encaminara a encontrar objetos de interés que les despertaran la curiosidad por la lectura y, ellos a su vez con sus vivencias e intereses nos enseñaron a enfrentarnos con situaciones, que en nuestro día a día pasamos por alto y no nos damos cuenta de que realmente todos los días pasan y hay mucho que aprender y comprender de ellas.
Alejandro Rodríguez: (15 años)
Alejandro estudia 6to grado, inicialmente trabaja conmigo por ser uno de los más tremendos del salón, sin embargo con el transcurrir de las actividades con él, pude observar que tie
ne potencial para ser un líder, siempre llama la atención de sus compañeros cuando están haciendo alguna travesura, colabora con las maestras y de alguna manera inspira respeto al resto de sus compañeros. Siempre tiene el semblante serio, no res peta nada, ni a nadie, pero no es porque es el malo del barrio, sino porque siento que es su modo de sobrevivir en el barrio. A su edad, aún no sabe escribir su nombre y apellido completo. Deportes y comiquitas son algunos de sus intereses y a partir de ellos comenzamos a trabajar para que aprendi era a escribir su nombre y, finalmente creará una historia a partir de sus vivencias personales.
Entre las diversas actividades realizadas con Alejandro, las más resaltantes fueron: la ubicación de las letras de su nombre en la prensa y organizarlas en orden para aprender de manera dinámica a escribir su nombre. Ubicar la noticia que más le llamara la atención del periódico, leerla y recortarla, el chico eligió una noticia de deportes y luego la trabajamos para anexarla al periódico mural del aula comunitaria y, por último la creación de una historia a partir de su vivencia personal en su trabajo en un puesto de frutas, que realiza al salir del colegio.
Daniel García: (9 años)
Daniel estudia 3er grado, es uno de los más tremendos del salón pero tiene mucho interés por aprender, sabe leer y escribir. En su caso enfoqué los esfuerzos por orientar la lectura a sus intereses para que comprendiera que la lectura es también motivo de diversión y al final creará una historia para cerrar la actividad.
El trabajo con Daniel fue un poco más sencillo debido a que tiene la disposición y la facilidad para leer y escribir, por lo tanto las actividades que implementé con él fueron diferentes, las que consideré más relevantes y que marcaron la pauta en el desarrollo de su interés por la lectura fueron: Tomamos un juego de damas y leímos las instrucciones y a partir de la lectura desarrollamos varias partidas del juego. Le llevé imágenes de señales de tránsito y láminas de foami y el chico se encargó de recortar las imágenes y pegarlas en piezas de foami para crear un juego de memoria con las señales de tránsito, luego desarrollamos varias jugadas. Finalmente, Daniel creó una historia utilizando su interés por las películas de comiquitas, tomó personajes de una comiquita e inventó un cuento.
Más color para el Aula Comunitaria.
Las maestras del Aula Comunitaria quieren pintar la escuela. Por ello queremos pedirles a ustedes su colaboración. Necesitan pinturas, brocha, rodillo… y por supuesto mano de obra, así que si puedes ayudar con algunos de estos materiales u otros que tú creas necesarios bienvenidos sean. Y si tienes tiempo, pues manos a la obra, comunícate con nosotros y ayuda a dar más color a este espacio de transformación.
Contamos contigo, mil gracias.

Los voluntarios nos echan sus cuentos: Wendy, su experiencia con Gernieth.
Al inicio del proyecto..
Gernieth es una niña de 9 años. Dice que quiere ser maestra para enseñara a sus hermanos y amigos, pero su actitud no lo muestra. Es la mayor de cuatro hijos y tiene que ayudar a su mamá en la casa. Hasta ahora dudo de todo lo que me ha dicho me he dado cuenta que me engaña y lo peor es que lo disfruta y no le da pena, estoy tratando de descifrar cuál es el código de la pared que monto entre las dos pero no me deja.
Su lectura es deficiente, sabe las vocales y algunas letras del alfabeto pero cuando se las preguntan se le olvida. Tiene problemas de retención, se distrae muy rápido y es floja. Dice que le gusta la lectura pero hasta ahora no lo demuestra.
El objetivo principal con Gernieth es despertarle el interés por la lectura, mostrarle que puede ser divertido, que no es una tarea, y por supuesto tratar de ganarme su confianza. Juegos y actividades relacionados con las cosas que le gustan ayudaran a cumplir el objetivo.
Al final del proyecto espero que pueda contar una historia por medio de imágenes, pocas palabras y que haya disfrutado el proceso.
Finalizando el proyecto…
“¡Gernieth me quiere!”, rompí la pared. Luego de algunas clases, la actitud de la niña mejoro mucho, se siente en confianza, sabe que estoy ahí por ella y no le voy a hacer daño. Su escudo ante lo extraño y la lectura ha disminuido. No lee fluido pero mejoro ciertos aspectos, tiene dificultades con algunas letras de la abecedario, creo que necesita más práctica y apoyo en el hogar. Sin embargo, mediante juegos y cosas relacionadas con princesas, aumentamos su interés por la lectura y ya se da cuenta de la importancia de la misma.
De Gernieth aprendí que la confianza se gana, y si se crece en un ambiente lleno de egoísmo y transgresión, donde “el que gana es el más vivo”, sin importar como sea, es difícil no dejarse influenciar y salir a la calle con espada y escudo en mano. Espero haberla ayudado un poco y que tenga un buen recuerdo de la experiencia. Las mentiras, están olvidadas, lo que queda es la sonrisa de leer cuentos sobre princesas.
Los voluntarios nos echan sus cuentos: Wendy, su experiencia con Eleggua.
Eleggua a simple vista parece un chico sin mayores problemas, vive con sus padres y sus hermanos. Se nota que le interesa la lectura y no le aburre leer. Quiere aprender. Dice que su mamá lo pone a practicar en la casa. Tiene apoyo familiar. Sabe leer pero no corrido, hay algunas cosas que se le hacen difíciles distinguir. Su nivel en comparación con sus compañeros es bueno. Pero para su edad (9 años) deficiente. Si practica puede lograr muchas cosas.
El niño es muy pila, es un buen compañero. Cuenta que le gusta jugar en la cancha con sus amigos, a pesar de que está envuelto en la onda del barrio de peleas y violencia, muestra que sus prioridades son las de jugar y pasarla bien con sus amigos. Quiere ser doctor para curar a la gente enferma, su hermano sufre de asma.
Lamentablemente ha faltado a la mayoría de las clases y no he podido conocerlo mejor. Todo lo que sé, son simples impresiones que me ha dado y cosas que me dijo en las dos sesiones que hemos tenido.
Con Eleggua quiero aprovechar el poco tiempo que me da, practicar la lectura y aumentar su interés por ella, para que cuando no asista a clases le provoque por si solo agarrar una revista, una comiquita, lo que sea y trate de leer y entender lo que ve. El objetivo final es hacer un cuento corto con él sobre algún tema que le guste.
Finalizando el proyecto…
Eleggua falto a la mayoría de las clases, lo cual me decepciono un poco, ya que no cumplimos el objetivo final ni logre conocerlo a fondo. Sin embargo disfrute, y creo que el también, el poco tiempo que compartimos juntos; siempre demostró interés por las actividades que se le asignaban y la lectura.
Todavía quedaron por corregir algunos errores en la lectura pero creo que si el niño continúa practicando y no disminuye la intensidad con que le gusta hacer las cosas, logrará sobrepasar los obstáculos.
De Eleggua me queda su espíritu de juego, su sonrisa y sus ganas de echar pa’ lante. Hace lo que le gusta y sin faltarle el respeto a nadie. El brillo en los ojos de Eleggua da esperanza en una zona llena de carencias, le agradezco el tiempo que me dejo compartir con él.
Los voluntarios nos echan sus cuentos: Bernardo.
Dentro del proyecto me ha tocado trabajar con dos niñas Greisy y Andrea. Con Andrea lamentablemente sólo he podido trabajar dos veces porque siempre falta. Tiene 9 años y es muy tímida vive con su padre y madre, y tienes tres hermanos, dos mayores y uno más pequeño que también asiste al aula comunitaria. No sabe leer, tan sólo puede ubicar con gran dificultad las vocales, piensa que se lee de arriba abajo. Realicé un ejercicio con un cuento para poderle enseñar la dirección de la lectura, hice que ubicara en cada línea una vocal distinta.
Con Greisy, en cambio, sí he podido trabajar de manera constante, nunca ha faltado. Greisy tiene 11 años, vive con su mama y tiene dos hermanas. Por lo que he visto no mantiene ninguna relación con su padre. Su madre trabaja limpiando teteros en la maternidad. Su hermana de 16 años, me contó Greisy, acaba de dejar la escuela porque está embarazada. Greisy no sabe leer, ni siquiera las vocales, tampoco sabe escribir muy bien su nombre. Greisy es una niña muy difícil, las primeras sesiones fueron muy complicadas de llevar, me decía que no quería hacer nada, se
paraba e iba al salón constantemente, me preguntaba a cada rato que si ya habíamos terminado. Con el tiempo ha estado un poco más dispuesta, aunque le cuesta mucho prestar atención. En las dos primeras sesiones intenté enseñarle el alfabeto, pero luego de la reunión del servicio comunitario que tuvimos me di cuenta que es imposible enseñar a leer a alguien en 10 semanas y preferí intentar fomentar el interés por la lectura mostrándole el mundo de los libros. Hemos leído uno y hasta dos cuentos en cada sesión, los cuentos, aunque se distrae, le gustan, sobre todo los dibujos. Greisy es muy buena dibujando. Le gustó mucho también un libro que trae juegos y actividades, como buscar cosas en un dibujo, conseguir la salida de un laberinto etc. Con respecto a las actividades que he intentado hacer luego de las lecturas, como ponerle un titulo al cuento, inventar un comienzo o un final etc., no he podido lograr que haga ninguna. Lo único que hace es un dibujo sobre los cuentos. Durante las últimas sesiones ha estado mucho más contenta y quiere que me quede más tiempo. En realidad, no creo que haya podido lograr mucho con ella, sin embargo, si pienso que he podido hacer que entre en contacto y se familiarice con los libros.
He pensado que dado las pocas semanas del proyecto y ya que es imposible enseñar a leer en 10 o 12 semanas, que sería más provechoso trabajar con niños con un nivel de lectura por lo menos elemental. Creo que es muy difícil, por lo menos para mí lo fue, tratar de fomentar la lectura si la persona no sabe ni leer las vocales ni la dirección en la que se lee. Por otro lado, se pudiera establecer un proyecto a largo plazo que intente fomentar y enseñar a la vez.
¡Un espacio para incentivar la palabra escrita!
¡Bienvenidos!
Queremos compartir, contar, escribir y construir con ustedes este espacio, un espacio para la palabra escrita. Nuestro objetivo, que un amante de la lectura comparta con un niño esa pasión y que de ese compartir surja una nueva historia, un nuevo cuento. Que las palabras no sean un lujo.
En mayo de 2009 decidimos colaborar en el aula comunitaria Andrés Bello; al hablar con las maestras sobre en qué podíamos colaborar, no dudaron en plantear la necesidad que tenían de ser apoyadas en el área de lectoescritura. Nos colocaron en una mesa, sacaron a unos niños, nos dieron un libro “Mi jardín” y listo. Ninguno de nosotros había nunca enseñado a leer a alguien. Sólo sabíamos leer, nos gusta leer. Pero ¿enseñar?
Enseñar es otra cosa… fuimos semana a semana, el resto del año escolar, sin mucha idea de lo que estábamos haciendo; encuentro tras encuentro los lazos entre esos niños y nosotros se fueron creando… conversando con ellos, nos dimos cuenta que aprender a leer es sin duda una necesidad: “Yo quiero leer para poder leer los letreros de los autobuses” -14años-. “Yo quiero leer para ser abogado y sacar a mis amigos de la cárcel”-13años-. Son niños, niñas adolescente que ya teniendo más de 9 años aun no saben escribir sus nombres, que saben copiar lo que la maestra les escribe en la pizarra pero no saben qué copian.
Terminó el año escolar y no terminaron las ganas de seguir colaborando en el Aula, pensamos en cómo podías ayudar. Y si bien no sabemos enseñar, amamos la lectura y podíamos desde nuestra pasión, conmover y apasionar a otros (o por lo menos eso creemos). De ahí surgió la idea de este proyecto para incentivar la palabra escrita.
Creemos en que otros pueden tener las mismas ganas de colaborar que nosotros, colaborar trabajando una hora a la semana con un niño, y así fue. Iniciamos dos este proyecto y ahora somos seis personas. Y contigo somos más y más niños que logran dibujarse a través de las palabras nuevos mundos, nuevas posibilidades… que hasta ahora les han sido negadas. ¡Gracias por tu ayuda!





