Los voluntarios nos echan sus cuentos: Wendy, su experiencia con Gernieth.
febrero 10, 2010 at 12:23 am Deja un comentario
Al inicio del proyecto..
Gernieth es una niña de 9 años. Dice que quiere ser maestra para enseñara a sus hermanos y amigos, pero su actitud no lo muestra. Es la mayor de cuatro hijos y tiene que ayudar a su mamá en la casa. Hasta ahora dudo de todo lo que me ha dicho me he dado cuenta que me engaña y lo peor es que lo disfruta y no le da pena, estoy tratando de descifrar cuál es el código de la pared que monto entre las dos pero no me deja.
Su lectura es deficiente, sabe las vocales y algunas letras del alfabeto pero cuando se las preguntan se le olvida. Tiene problemas de retención, se distrae muy rápido y es floja. Dice que le gusta la lectura pero hasta ahora no lo demuestra.
El objetivo principal con Gernieth es despertarle el interés por la lectura, mostrarle que puede ser divertido, que no es una tarea, y por supuesto tratar de ganarme su confianza. Juegos y actividades relacionados con las cosas que le gustan ayudaran a cumplir el objetivo.
Al final del proyecto espero que pueda contar una historia por medio de imágenes, pocas palabras y que haya disfrutado el proceso.
Finalizando el proyecto…
“¡Gernieth me quiere!”, rompí la pared. Luego de algunas clases, la actitud de la niña mejoro mucho, se siente en confianza, sabe que estoy ahí por ella y no le voy a hacer daño. Su escudo ante lo extraño y la lectura ha disminuido. No lee fluido pero mejoro ciertos aspectos, tiene dificultades con algunas letras de la abecedario, creo que necesita más práctica y apoyo en el hogar. Sin embargo, mediante juegos y cosas relacionadas con princesas, aumentamos su interés por la lectura y ya se da cuenta de la importancia de la misma.
De Gernieth aprendí que la confianza se gana, y si se crece en un ambiente lleno de egoísmo y transgresión, donde “el que gana es el más vivo”, sin importar como sea, es difícil no dejarse influenciar y salir a la calle con espada y escudo en mano. Espero haberla ayudado un poco y que tenga un buen recuerdo de la experiencia. Las mentiras, están olvidadas, lo que queda es la sonrisa de leer cuentos sobre princesas.
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